Antonio Garcia Sombreros nace de la tradición sombrerera. El bisabuelo de los actuales propietarios de Antonio García Sombreros-Equitación es quien inaugura esta saga familiar y da nombre al negocio.

Una temprana vocación lo conduce desde muy joven a los mejores talleres de artesanía del sombrero que existían en la Sevilla del momento. En ellos aprende las diferentes técnicas y procedimientos de elaboración de este complemento tan esencial en la indumentaria de la época. Completa todo un ciclo de elaboración artesana del sombrero que parte desde la fabricación de la materia prima -el casco de pelo de conejo- hasta su conversión en los más variados artículos de sombrerería confeccionados a mano con una extraordinaria calidad.

Es este compendio de saberes sobre diversos procedimientos, estilos variados y técnicas depuradas el que se ha transmitido de padres a hijos en el seno de la familia Antonio García. Y es la síntesis entre el conocimiento profundo y un gran amor por el oficio el que ha dado identidad a esta firma desde que allá por 1847 abriera su primer taller de sombrerería en la calle Santa María la Blanca, en el sevillano barrio de la Puerta de la Carne. A este domicilio siguieron otros en las calles Candilejo y Muñoz y Pabón, hasta llegar en los años ochenta al mismísimo corazón del barrio de La Alfalfa, la calle Alcaicería de la Loza, donde desde entonces han seguido ofreciendo lo mejor de su quehacer a una extensa y variada clientela.

Ahora, Antonio García Sombreros-Equitación abre un nuevo establecimiento en otro de los barrios señeros de la ciudad hispalense, El Arenal. En el número 27 de la calle Adriano, a espaldas de la Plaza de Toros de La Maestranza, los artífices de la mejor artesanía del sombrero continuarán dando muestra de su oficio, tal como lo hiciera, hace ya casi dos siglos, aquel joven sombrerero llamado Antonio García.


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